La expansión urbana y la pérdida de áreas verdes están cambiando el territorio de la Zona Metropolitana de Tuxtla y aumentando riesgos que ya resiente la población: más calor y mayores afectaciones por inundaciones.
De acuerdo con los diagnósticos realizados dentro del proyecto de Conservación del Patrimonio Natural de la Zona Metropolitana de Tuxtla, se estima que se pierden aproximadamente mil hectáreas de cobertura forestal al año.
Entre los principales problemas se encuentran la impermeabilización del suelo con concreto, la pérdida de árboles, los desarrollos urbanos y el manejo de residuos, factores que están relacionados con el incremento de temperaturas y la menor capacidad del suelo para absorber agua.
Ante este escenario, el proyecto ha desarrollado acciones de prevención de incendios, equipamiento de brigadas y restauración urbana, con el objetivo de recuperar espacios naturales y fortalecer la participación ciudadana.
Además, durante este año se desarrolló un índice de riesgo socioambiental, que permite identificar mediante mapas las zonas con niveles alto, muy alto, medio y bajo de riesgo.
Entre las áreas consideradas de mayor atención se encuentra la zona noroeste, la ladera sur y sectores del centro de la ciudad, donde existe una elevada urbanización y menor cobertura forestal.
También se identifican afectaciones hacia las periferias y municipios como San Fernando, Berriozábal y Chiapa de Corzo, donde la transformación del territorio también genera impactos ambientales.
El llamado es a fortalecer la planificación territorial y utilizar la información científica disponible para tomar decisiones que permitan conservar las áreas naturales y recuperar la capacidad de las ciudades para enfrentar el calor y las lluvias.
Porque en la Zona Metropolitana, la pérdida de árboles no solamente significa menos áreas verdes: también puede traducirse en más calor, menor infiltración de agua y mayores riesgos para la población.
Notinúcleo / Víctor Pérez