Cambios prolongados en las lluvias, periodos de sequía y variaciones de temperatura pueden modificar desde la reproducción hasta la alimentación de los animales que habitan en Chiapas.
El impacto cobra relevancia en uno de los estados con mayor riqueza natural del país. Chiapas cuenta con mil 230 especies de vertebrados terrestres, entre anfibios, reptiles, mamíferos y aves, de acuerdo con información oficial.
Aunque la fauna se encuentra adaptada a variaciones naturales entre temporadas, el problema puede aparecer cuando estas condiciones se prolongan o modifican los ciclos de los ecosistemas, señaló el director operativo del zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT), Carlos Alberto Guichard Romero.
“Más bien aquí lo que afectan son los efectos, porque al ampliarse los tiempos con mayor sequía, aumentan incendios, aumentan ciertas condiciones que afectan a los animales, o pueden llegar a afectar ciertos ciclos biológicos que tienen que ver con esta temperatura y humedad para la reproducción de animales, para la floración de plantas”.
El especialista aclara que este año no cuentan con registros de animales muertos directamente por un incremento de temperatura.
Sin embargo, los cambios ambientales sí pueden modificar su comportamiento. Un ejemplo ocurrió con el nukú, cuya aparición suele registrarse entre mayo y junio, pero este año también fue observado en septiembre tras las lluvias posteriores a un periodo prolongado de sequía.
El problema es que ninguna especie vive aislada. Si cambia el momento en que aparece un insecto, florece una planta o se reproduce determinado animal, también pueden verse afectados aquellos que dependen de ellos para alimentarse.
“Recuerden que todo el ciclo de la vida es como una cadena con eslabones […] cuando salen los nukús hay otros animales que se están reproduciendo, que se alimentan de ello, hay frutos también que están produciendo en esa época y al venir estos cambios es cuando se puede empezar a trastocar”.
Deforestación, incendios, contaminación y falta de cuidado del agua pueden sumar presión sobre los ecosistemas.
En un estado que concentra casi la mitad de las especies de vertebrados terrestres registradas en México, proteger sus hábitats también significa proteger los ciclos de los que depende una de las mayores riquezas naturales de Chiapas.
Notinúcleo / Víctor Pérez