Los vínculos de El Chapo con Hollywood están más relacionados con la intención del capo de hacer negocio en la industria cinematográfica que con ganar fama, a esta conclusión llega el periodista británico-estadunidense Malcolm Beith, quien desde hace siete años se puso a investigar la vida del segundo fugitivo más grande de la historia, sólo por detrás de Osama Bin Laden. Al tratar de descifrar al personaje que es Joaquín Guzmán Loera para su libro El último narco, descubrió que el capo era un amante de los negocios y mucho más complejo de lo que informaban los reportes de la DEA, los cuales sólo lo describen como un peligroso criminal.
“Existe alguna posibilidad de que el Chapo desee mantener su leyenda en la perpetuidad, pero si pienso más racionalmente y me baso en todo lo que he investigado, su mayor interés son los negocios y el poder, no la fama, no tanto el dinero, porque aunque lo tiene, no lo gasta demasiado. Según las leyes de Estados Unidos, un delincuente puede ganar dinero de una película basada en sus crímenes”, afirma para Excélsior Malcolm Beith, quien ha sido editor del diario británico The News y ha escrito para Newsweek, Slate o Foreign Policy.
La actriz Kate del Castillo y Sean Penn, a finales de 2015, ya afinaban los detalles del rodaje sobre la vida del narcotraficante, los mismos que servirían como pistas a las autoridades mexicanas para la recaptura del capo que estaba prófugo desde julio del año pasado cuando se escapó por un túnel de más de un kilómetro del Penal Federal del Altiplano.
Uno de los ejemplos que ofrece el periodista estadunidense para evidenciar cómo los criminales pueden ganar dinero al ceder los derechos de su historia a Hollywood, es el del Lobo de Wall Street. Jordan Belfort, el agente de la bolsa, quien estuvo 22 meses en prisión por manipulación en el mercado de valores, lavado de dinero y otros delitos relacionados al mercado financiero y que fuera interpretado por el actor Leonardo Di Caprio, cobró un millón de dólares a cambio de que su vida se proyectara en la pantalla grande.
Apenas, algunos días atrás, el actor Armie Hammer aseguró al diario BuzzFeed News que había obtenido los derechos de la vida de Édgar Valdez Villareal, mejor conocido como La Barbie, para una posible adaptación a cine o a televisión.
“Ser propietario de los derechos de la vida de La Barbie era la cosa más importante para nosotros. Sabíamos que el tener acceso directo a él significaba el acceso a las historias que nunca fueron destinadas a ver la luz del día.”, dijo Hammer al medio estadunidense.
Para Malcolm Beith uno de los mayores propósitos de El Chapo en generar dinero en la industria cinematográfica era dejar dinero lícito para su familia. Ya que anteriormente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos había advertido que al menos 132 empresas se vinculan para lavarle dinero a este narco.
Las historias de los mafiosos mexicanos pareciera que han seducido a Hollywood y los criminales lo están aprovechando, en lo que va del mes, la revista Rolling Stonepublicó la entrevista hecha al capo sinaloense por el dos veces ganador del Óscar, Sean Penn y Hammer presumió a un medio de comunicación haber comprado los derechos de la historia de La Barbie.
También Hollywood tocó a la puerta de Beith para tratar de comprar los derechos de su libro El último capo, basado en la vida de Guzmán Loera y llevarlo a la pantalla grande, sin embargo, el periodista se negó.
“Alguien me ofreció comprar los derechos de mi libro, porque quería hacer la historia en una película, y dije que no, porque ellos querían dramatizarlo y hacer con la figura de El Chapo, una especie de Scarface (que protagoniza Al Pacino), y no quise, porque aunque hay un lado rebelde de este narcotraficante que puede ser contado, también es un criminal que ha admitido haber participado en la muerte de tres mil personas, y no quiero que hagan en una película un símbolo de este personaje”, concluyó Beith.
Pero además de los millones de dólares que los narcotraficantes pudieran ganar en Hollywood por ceder sus derechos, también la industria cinematográfica significa un negocio en dónde invertir.
La caída de Mauricio Sánchez Garza, operador financiero de Juan José El AzulEsparragoza, a manos de la Agencia Federal de Investigación de la PGR ha abierto otras líneas de investigación que apuntan hacia Hollywood.
El columnista Jorge Fernández Menéndez escribió en este diario que “un punto clave de la detención de Sánchez Garza es que este hombre estaba invirtiendo en Hollywood, en la producción de la precuela de la película La Pasión de Cristo, aquella dirigida por Mel Gibson. La película se llamará Mary, the mother of Christ y ya está en preproducción. Lo que confirma que el interés de El Chapo Guzmán (socio desde siempre de El Azul Esparragoza) en invertir en el cine con Kate del Castillo, no es un caso aislado. Habrá que ver qué otros lazos pueden establecerse, porque esas grandes producciones son un ámbito más que idóneo para el lavado de dinero”.
Las autoridades mexicanas calculan que el operador financiero del cártel del Pacífico, vía Macri Inc., se había comprometido con el guionista Benedict Fitzgerald para invertir 30 millones de dólares en la precuela de La Pasión de Cristoque realizó Mel Gibson.