El racismo no siempre se expresa mediante agresiones directas; también aparece en los apodos, los prejuicios y las formas de señalar a una persona por su color de piel. En Chiapas, estas experiencias forman parte de la realidad que viven algunas comunidades afrodescendientes y que todavía busca mayor reconocimiento.
Esta problemática es uno de los temas que aborda La Candona Speed, libro de cuentos de la escritora Claudia Morales, una colección de siete relatos que explora la identidad y la afrodescendencia en el sureste mexicano, particularmente en Chiapas.
“Sí, totalmente. De hecho, el cuento Abón Corona habla sobre […] una niña [que] es testigo del racismo que experimenta su abuelo por ser racializado como negro. La gente le llama así, el negro”.
La autora explicó que esta temática también parte de su propia historia familiar. Se reconoce como afrodescendiente y afrozapoteca, originaria de Cintalapa, Chiapas, por lo que decidió abordar estas vivencias desde la literatura y no únicamente desde una perspectiva académica.
Para Morales, hablar del racismo también implica reconocer las consecuencias emocionales y culturales que deja en quienes lo enfrentan.
“El racismo genera heridas profundas, rompe el espíritu, también rompe la creatividad. Yo creo que, para poder hablar desde la creatividad, para poder habitar con paz, es necesario enmendar esas heridas que genera el racismo”.
A través de sus siete cuentos, La Candona Speed plantea preguntas sobre cómo se construye la identidad afrodescendiente, cómo se vive el racismo y de qué manera se mantienen las raíces culturales en las nuevas generaciones.
La escritora considera que Chiapas todavía tiene pendiente dar mayor visibilidad a estas herencias, reconocer su presencia y abrir espacios para contar sus historias.
Notinúcleo / Víctor Pérez