El cacao chiapaneco mantiene su importancia como uno de los productos representativos del estado, pero detrás de cada barra de chocolate artesanal existe una realidad que preocupa a quienes trabajan con este cultivo: la pérdida de la tradición y las dificultades que enfrentan los productores para mantenerlo vivo.
Víctor Montes, artesano y fundador de Tatic Adelino, señaló que uno de los principales retos es encontrar espacios de comercialización que permitan a los productores y artesanos colocar sus productos y recuperar el esfuerzo realizado durante todo el año.
A esta dificultad se suma un problema que va más allá de las ventas: la disminución de personas que continúan con el cultivo y la tradición del cacao.
El abandono del campo y la falta de continuidad generacional ponen en riesgo no solamente la producción de cacao, sino también los conocimientos tradicionales relacionados con su transformación en chocolate.
Mientras algunos productores y familias mantienen esta actividad, los artesanos buscan darle valor agregado al cacao, transformándolo en barras, polvo, bebidas y otros productos que permitan que el cultivo genere mayores oportunidades económicas.
Para los productores y transformadores, otro desafío es competir con grandes marcas industriales que dominan los puntos de venta, por lo que consideran necesario que la población reconozca la diferencia entre un producto industrial y uno elaborado por manos chiapanecas.
Por ello, el llamado es a fortalecer el consumo local y generar mejores oportunidades de comercialización para quienes producen cacao y elaboran chocolate en Chiapas.
La defensa de este cultivo no depende únicamente de mantener la producción, sino también de garantizar que las nuevas generaciones encuentren motivos para continuar trabajando la tierra, evitando que la migración y la falta de oportunidades terminen por romper una tradición que durante generaciones ha formado parte de la identidad chiapaneca.
Chiapas continúa siendo una tierra productiva, pero el reto está en que esa riqueza llegue también a quienes trabajan directamente el campo. Consumir cacao y chocolate producido en Chiapas significa respaldar a productores, artesanos y familias que buscan mantener viva esta tradición.
Notinúcleo / Víctor Pérez