Durante generaciones, ser hombre estuvo ligado a ideas como ser proveedor, fuerte, distante y asumir el control dentro del hogar. Sin embargo, estos modelos comienzan a ser cuestionados ante la necesidad de construir relaciones más igualitarias y libres de violencia.
Desde el ámbito de la psicología, género y salud pública, especialistas señalan que hablar de nuevas masculinidades no significa dejar de lado la identidad de los hombres, sino replantear aquellos comportamientos y estereotipos que pueden generar desigualdad.
De acuerdo con el director del Instituto de formación y Desarrollo Humano, SERendipity, Freddy Estrada, la perspectiva de género también contempla analizar cómo los propios hombres están viviendo y reproduciendo estos modelos dentro de la sociedad.
Uno de los principales cambios se encuentra dentro de la familia. Los roles tradicionales establecían que el hombre debía ser el responsable económico, mientras que las labores de cuidado y crianza recaían principalmente en las mujeres.
Ahora, especialistas plantean una participación más equilibrada, donde los hombres también puedan involucrarse en la crianza, expresar afecto y asumir responsabilidades dentro del hogar.
El cambio también implica cuestionar ideas que durante años fueron consideradas normales, como asociar la fuerza con la violencia o pensar que mostrar emociones representa una debilidad.
Para el especialista, transformar estas conductas requiere comenzar desde la reflexión personal y reconocer que muchos de estos comportamientos fueron aprendidos desde la infancia.
La intención, explicó, es que los hombres puedan convertirse también en agentes de cambio y evitar que los mismos patrones sean heredados por las nuevas generaciones.
El llamado es a cuestionar lo aprendido, identificar aquellas conductas que generan desigualdad y construir nuevas formas de relacionarse basadas en el respeto, la corresponsabilidad y la igualdad.
Notinúcleo / Víctor Pérez