La intensa erupción del Volcán de Fuego, ubicado a unos 35 kilómetros de la Ciudad de Guatemala, obligó a las autoridades a declarar la alerta de “peligro”, el segundo nivel más alto del sistema de emergencia. Como medida preventiva, se inició la evacuación de comunidades cercanas debido al incremento de la actividad volcánica y al riesgo que representan los flujos piroclásticos y la caída de ceniza.
Las columnas de ceniza alcanzaron varios kilómetros de altura y se desplazaron hacia distintas zonas del país, afectando la calidad del aire y la visibilidad. Equipos de protección civil y cuerpos de emergencia coordinaron el traslado de familias a refugios temporales, mientras se mantenía un monitoreo constante del comportamiento del volcán para evaluar posibles cambios en su actividad.
Las autoridades también recomendaron a la población mantenerse alejada del volcán y de las barrancas cercanas, ya que los flujos de material caliente representan uno de los mayores peligros durante este tipo de erupciones. Además, se suspendieron actividades en algunas zonas y se implementaron medidas de prevención para reducir los riesgos para los habitantes.
El Volcán de Fuego es uno de los más activos de Centroamérica y ha registrado erupciones de gran impacto en años anteriores. Por ello, las instituciones de emergencia mantienen vigilancia permanente y exhortan a la población a seguir únicamente la información oficial, respetar las indicaciones de evacuación y permanecer atenta ante cualquier cambio en las condiciones del fenómeno.