Grandes multitudes llenaron las calles de Teherán y de las principales ciudades iraníes en manifestaciones de duelo por la muerte de su líder supremo, el ayatollah Ali Jamenei.
En la Plaza de la Revolución, en la capital, cientos de miles de personas se reunieron vestidas de negro y ondeando banderas iraníes y fotografías de Jamenei, a pesar de los bombardeos israeloestadunidenses, que continúan por segundo día consecutivo. Corearon consignas como “¡Muerte a Estados Unidos!” y “¡Muerte a Israel!”
En Shiraz, los manifestantes instaron a las fuerzas armadas a “vengar” la muerte de Jamenei, según un video difundido por la agencia Tasnim.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo que vengar su deceso es un “derecho y un deber legítimo”. Para ello, el país no se fija “ningún límite”, aseguró el canciller Abbas Aragchi.
El asesinato de Jamenei significa “una declaración de guerra abierta contra los musulmanes, especialmente los chiítas, en todo el mundo”, afirmó Pezeshkian.
Añadió que Irán “considera el derramamiento de sangre y la venganza contra los perpetradores (…) como su legítimo deber y derecho, y cumplirá con esta gran responsabilidad y deber con todas sus fuerzas”.
“Nadie puede decirnos que no tenemos derecho a defendernos. Nos estamos defendiendo cueste lo que cueste, y no vemos ningún límite para nosotros a la hora de defender a nuestro pueblo, de proteger a nuestra gente”, declaró Aragchi al canal estadunidense ABC News, en respuesta a las advertencias del presidente estadunidense, Donald Trump, de que no tomen represalias por los ataques militares emprendidos en alianza con Israel.