La OTAN facilitó una reunión entre países aliados para analizar posibles contribuciones destinadas a garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. La reunión fue convocada por el comandante supremo aliado, Alexus Grynkewich, y se realizó el 19 de agosto.
La iniciativa no constituye una misión oficial de la OTAN. La alianza busca aprovechar su capacidad para coordinar a distintos países y conocer los recursos que podrían aportar para restablecer el tránsito marítimo, evitando por ahora una participación directa en el conflicto con Irán.
Francia y Reino Unido encabezan los esfuerzos para conformar una coalición de aproximadamente doce países que pueda garantizar el paso seguro de embarcaciones cuando disminuyan las tensiones o termine el conflicto. La importancia de la operación radica en que, antes de febrero, por Ormuz circulaba cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial.
Sin embargo, cualquier solución permanente enfrenta un obstáculo clave: el consentimiento de Irán. Mientras continúen las tensiones, los países involucrados buscan evitar una escalada militar y preparar alternativas para recuperar la navegación en una zona fundamental para el comercio y el suministro energético internacional.