Pese a que las comideras tradicionales han luchado por conservar muchas recetas que hoy en día se siguen degustando, hay algunas otras que están a punto de desaparecer porque son poco conocidas, por ello, doña Lucero Aguilar participó en la elaboración del libro Cocina que Despierta: El Poder de la Herencia, que incluso llegó al extranjero y rescata recetas particulares.
“El año pasado en noviembre se presentó el libro de cocina en donde participamos los 32 estados de la república, en el caso de Chiapas tuve el honor de participar y llevamos esta receta, que más adelante nos hizo dar un paso gigante, porque esta receta, el libro y tu servidora estuvieron en la Feria Internacional de Turismo en España, en Madrid, presentando esa receta, suc pujín”.
Se trata de un platillo que ha dejado de prepararse en los hogares en la actualidad, quedando fuera incluso de las cocinas y recetarios, consiste en un caldo espeso que combina frijoles con camarón seco o fresco, es más común en Cuaresma y Semana Santa en la región tuxtleca, y representa la herencia y resistencia cultural del pueblo zoque.
“Es una comida ya perdida, ya no se acostumbra en las casas, nuestras comideras tradicionales actuales se concretan a hacer putzatzé, sispolá, ningüijuti, guacasiscaldú, tamal de hoja de milpa, atol agrio y esta comida no se toca”.
A ella, por ejemplo, le enseñó a prepararlo la comidera Serapia de la Cruz, así como otras recetas en peligro de extinción, que fusionan ingredientes sencillos y cotidianos en la cocina zoque con la influencia istmeña, abonando así a difundir sus saberes de generación en generación, manteniendo vivo este legado cultural.
Notinúcleo / Alejandra Orozco Ardines