Lo que muchos consideran un buen negocio en época de altas temperaturas se ha convertido en un reto para quienes viven de la venta de agua en pipas. Lejos de aumentar las ganancias, el crecimiento descontrolado de unidades ha provocado una fuerte caída en las ventas.
Piperos señalan que la falta de regulación ha saturado el servicio, generando una competencia excesiva que reduce sus ingresos.
explicando que ahora deben limitarse a trabajar únicamente en colonias específicas, principalmente donde no hay acceso constante al agua.
A esto se suma el aumento en el costo del combustible, lo que complica aún más trasladarse a otras zonas. Por ello, muchos optan por no salir de ciertas áreas, dejando que los propios habitantes contraten pipas locales para evitar mayores gastos.
Aunque el calor continúa, las ganancias no reflejan la temporada. La realidad es que, entre la competencia y los costos, este oficio cada vez resulta menos rentable.
Para Notinúcleo Víctor Pérez