En 2025, México registró 8 mil 709 suicidios, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta cifra representa una tasa de 6.7 suicidios por cada 100 mil habitantes y refleja una problemática de salud pública que afecta a miles de familias. Más allá de los números, cada caso representa una pérdida humana y evidencia la importancia de hablar sobre la salud mental y fortalecer las acciones de prevención.
Uno de los grupos más afectados fue el de las personas de 15 a 29 años, quienes registraron la tasa más alta, con 10.2 casos por cada 100 mil habitantes. En este grupo, el suicidio fue la tercera causa de muerte y se contabilizaron 3 mil 318 casos. Estas cifras muestran la necesidad de prestar mayor atención a los jóvenes, tanto en las escuelas como en los hogares y espacios comunitarios, para identificar oportunamente situaciones de riesgo y brindar apoyo.
También existen diferencias importantes entre hombres y mujeres y entre las distintas entidades del país. Los hombres representaron 79.9% de los casos, mientras que las mujeres concentraron 20.1%. Chihuahua, Yucatán y Aguascalientes registraron las tasas más altas, mientras que Guerrero, Chiapas, Veracruz y Baja California presentaron las más bajas. Estos datos permiten observar que el problema tiene características diferentes según el grupo de población y el lugar donde se vive.
La prevención del suicidio requiere más que campañas de concientización; también implica garantizar el acceso a servicios de salud mental, fortalecer las redes de apoyo y reducir el estigma relacionado con pedir ayuda. El artículo destaca que las dificultades económicas pueden convertirse en una barrera para recibir atención psicológica, por lo que se necesitan políticas públicas integrales y accesibles. Hablar, escuchar y acompañar a quienes atraviesan una crisis puede ser fundamental para prevenir pérdidas y construir una sociedad con mayor apoyo hacia la salud mental.