Que interesante que después de 11 largos días el aún alcalde de Chiapa de Corzo asomo la cabeza en palacio de gobierno y nos imaginamos, por lo que leímos, que fue para tratar de explicar lo que sucedió el 7 de agosto durante la visita presidencial cuando una de sus regidoras presuntamente opero un rumor que pudo haber costado más de lo que costo con el zafarrancho que alguien manipuló, utilizando como carne de cañón a la sociedad chiapacorceña que cayó en la trampa y fue a protestar por la supuesta venta y privatización de los monumentos históricos más preciados de ese pueblo mágico.
El tema es que de la nada alguien de su equipo comenzó a convocar a una rueda de prensa urgentísima el pasado viernes 18 de agosto donde el alcalde explicaría su versión y sus dichos.
Más tarde se reunió con el secretario general de gobierno con la misma finalidad, aunque también planteo acelerar el proceso para liberar a quienes fueron detenidos en los enfrentamientos.
La verdad es que el alcalde tiene muchas otras cosas que explicar y responder no solo ante la autoridad sino ante los mismos habitantes de la colonial Chiapa de Corzo, como por ejemplo, por qué no actuó en tiempo y forma para prevenir los sucesos que terminaron en actos vandálicos, secuestro y daños.
En fin, esos asuntos deberán ser seguidos por la instancia correspondiente en una indagatoria que forzosamente debe llevarse a cabo para deslindar responsabilidades y establecer si quienes están detenidos en estos momentos son inocentes o culpables y, sobre todo, quien mando a organizar esos actos de violencia.
Lo que si nos queda claro, es que alguien con mente muy perversa quiso involucrar a la sociedad civil de Chiapa de Corzo pero por fortuna pudo más la razón, la inteligencia y la entraña de la verdadera sociedad chiapacorceña que supo detenerse a tiempo y no involucrarse.
Pero la gran lección es que nadie debe caer en los encantos de los rumores mal intencionados…