El poder adquisitivo de la población va de mal en peor.
Por un lado, el salario mínimo no puede revisarse porque, supuestamente, no están dadas las condiciones debido a la volatilidad financiera que vive el país.
Por el otro, los precios de las gasolinas y el diésel ya empezaron a aumentar desde el inicio del segundo semestre de este año. Y a partir de ayer ya cuestan 56, 44 y 21 centavos más, respectivamente, que en el mes de julio.
Pero por si fuera poco, el conflicto magisterial, por lo menos en cuatro estados de la república y en particular en Chiapas, repercute negativamente en las actividades productivas y eso se traduce en pérdida de ingresos para la ciudadanía. Los bloqueos carreteros y la toma de plazas comerciales desde hace casi tres meses, se han vuelto “pan de todos los días”.
Los insumos para el campo como fertilizantes y herbicidas también han registrado retrasos importantes, porque los tráileres con esos cargamentos no están llegando con oportunidad a su destino, al grado de que hay cultivos como el maíz, que ya se les está pasando el tiempo de aplicación, y eso, igualmente se reflejará en bajas cosechas y pérdidas para los agricultores.
En fin, nuestras autoridades “podrán decir misa”, pero lo cierto es que estamos viviendo una etapa de incertidumbre y recibiendo a diario los efectos de la crisis política, social y económica.
Y si a eso le sumamos los bloqueos a las plazas comerciales y al aeropuerto, la crisis indudablemente se agudizara porque miles de fuentes de empleos están en peligro ante la baja en las ventas de negocios de todo tipo….