El delegado de la secretaría de medio ambiente y recursos naturales puso “el dedo en la llaga”, por así decirlo, cuando a inicios de esta semana habló del tráfico persistente de especies naturales del estado de Chiapas hacia el centro y norte del país.
En entrevista periodística, Amado Ríos Valdez, se refirió al contrabando de iguanas, primates, loros, huevos de tortuga, etc. Y aclaró que la dependencia a su cargo no otorga permisos para la comercialización de estas especies.
Aseveró que “en los últimos años esta práctica criminal que atenta gravemente contra el patrimonio natural de Chiapas ha incrementado, ya que cada vez se capturan más ejemplares de animales en peligro de extinción, lo mismo que sucede con la flora”.
El funcionario señaló que las dependencias encargadas de vigilar y en su caso evitar el comercio ilegal de flora y fauna, son la procuraduría federal de protección al ambiente y la fiscalía especializada para la atención de los delitos ambientales.
Esta revelación del delegado de la PROFEPA, es solo “el botón” que muestra una larga estela de corrupción que impera en las instituciones que tienen que ver con el cuidado de nuestro medio ambiente y aunque él no lo señala directamente, los ciudadanos lo sabemos.
En realidad, el tráfico de animales y plantas, se quedan cortos si lo comparamos con el saqueo indiscriminado de maderas finas de nuestros bosques y selvas, que se sigue dando a plena luz del día con la complicidad y complacencia de las autoridades.
Basta con observar en las carreteras la circulación de camiones sin redila cargados de rollos de manera que son transportados a la Ciudad de México y a otros estados de la república, con permiso o sin ellos, ¡que más da! Lo cierto es que se sigue atentando contra nuestro patrimonio natural sin que nadie “mueva un dedo”…
Hasta el siguiente comentario.