A partir del último día de noviembre pasado, Caminos y Puentes Federales (Capufe), aumentó entre 8 y 9 por ciento las cuotas de peaje. Esta disposición ya está operando en toda la red concesionada del país.
Al hacer el anuncio, la dependencia argumentó que no había autorizado incrementos por este concepto, desde hace cinco años.
Sin embargo, lo que nos interesa es lo que pasa en Chiapas, y aquí, como ya se ha dicho hasta la saciedad, no contamos con autopistas.
Aunque pomposamente la empresa que tiene a su cargo las carreteras de cuota, se hace llamar concesionaria de autopistas del sureste, todos sabemos que el tramo Tuxtla-San Cristóbal, Ocozocoautla-Arriaga y Ocozocoautla-Las Choapas, son carreteras de dos carriles con una franja de acotamiento, mientras que las verdaderas autopistas tienen cuatro carriles además de la franja en mención.
Asimismo, nuestros caminos de cuota no reúnen las condiciones de seguridad para los viajeros. Les falta señalización adecuada y mantenimiento. Aquí en Notinúcleo, hemos dado cuenta de las quejas de los usuarios a quienes les han negado el seguro cuando se les fisura el parabrisas de sus unidades a causa de las piedras que arroja el aire cuando pasan por tramos donde hay cerros a los lados.
Capufe, dio este golpe al bolsillo de la población, aprovechando la efervescencia que despiertan las fiestas de fin de año, y tratando de justificarse, reveló que anualmente recauda por concepto de cuotas carreteras, más de 25 mil millones de pesos de los cuales el 25 por ciento lo distribuye entre las 32 entidades federativas, lo cual resulta insignificante, porque si hacemos números, el recurso para cada estado es irrisorio, comparado con las necesidades que se tienen para mantener en buenas condiciones las vías federales de comunicación. Por lo menos en Chiapas, ese “beneficio”, no se refleja, y menos cuando “la tajada del león”, se la lleva la empresa española que fue “favorecida”, por razones hasta ahora poco convincentes, con el cobro de las cuotas…