La inflación en Estados Unidos se disparó en junio y alcanzó su nivel más alto en cuatro meses, a medida que la población comienza a resentir el impacto de la guerra comercial del presidente Donald Trump.
El índice de precios al consumidor (IPC) reportó en junio un aumento interanual de 2.7%, un día después del anuncio del impuesto de 17.09% al tomate procedente de México.
Mientras que en mayo la cifra fue de 2.4%, debido en gran parte al aumento de los precios de la energía, explicó el Departamento de Trabajo ayer.
El último informe de inflación de Estados Unidos prácticamente confirmó que los aranceles del presidente Trump impulsaron los precios al consumidor en junio”, afirmó Matthew Ryan, director de Estrategia de Mercado de la firma global de servicios financieros Ebury, a la cadena NBC.
Otros sectores en los que se registraron aumentos de precios fueron el mobiliario doméstico y el de las prendas de vestir.
En el mes de junio hubo un fuerte aumento en los precios del petróleo, debido al conflicto entre Israel e Irán.
En el rubro de la energía, también hubo alzas importantes con respecto a mayo en los precios de la electricidad y del gas.
Los consumidores estadunidenses enfrentan también ligeros aumentos en los precios de los alimentos, la atención en salud y la vivienda, uno de los principales motores en la persistente inflación de los meses recientes.
Los precios de la gasolina subieron 1% en junio, tras haber caído 2.6 % el mes anterior.