El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó su primer viaje oficial a bordo del nuevo Air Force One durante una visita a Dakota del Norte, donde encabezó la inauguración de un museo dedicado al expresidente Theodore Roosevelt. El vuelo marcó el debut de la aeronave presidencial, presentada como una solución temporal mientras se entregan los nuevos aviones oficiales encargados a Boeing.
La nueva aeronave es un Boeing 747 donado por Qatar y adaptado para cumplir con los estándares de seguridad y comunicación requeridos para el transporte del mandatario estadounidense. El avión luce un diseño con los colores rojo, blanco y azul, además de detalles dorados, una imagen impulsada por Trump para diferenciarlo del tradicional esquema utilizado por administraciones anteriores.
Durante su visita, Trump destacó el legado de Theodore Roosevelt y aprovechó el acto para reforzar un mensaje de patriotismo en el marco de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. El mandatario aseguró que el nuevo avión representa un símbolo de fortaleza y modernización para la presidencia.
El estreno del nuevo Air Force One también ha generado controversia en el ámbito político. Legisladores y especialistas han cuestionado la aceptación de un avión donado por un gobierno extranjero, mientras la Casa Blanca sostiene que la aeronave cumple con todos los requisitos legales y de seguridad para operar como transporte presidencial hasta la llegada de la nueva flota definitiva.