El fenómeno climático de El Niño podría alcanzar su máxima intensidad durante diciembre de 2026, con un 63 % de probabilidad de ubicarse en la categoría de “muy fuerte”, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Las proyecciones indican que sus efectos se extenderían durante el invierno y la primavera de 2027, modificando las condiciones climáticas en distintas regiones del país.
Según el coordinador del SMN, el calentamiento de las aguas del océano Pacífico favorecerá cambios importantes en los patrones meteorológicos. Entre los efectos previstos se encuentran una mayor actividad ciclónica entre septiembre y octubre, además de un incremento de lluvias, frentes fríos y posibles nevadas durante el invierno, principalmente en el norte y noreste de México.
Para la primavera de 2027, los especialistas anticipan temperaturas superiores a las habituales, lo que podría traducirse en más olas de calor, un mayor riesgo de incendios forestales y un deterioro en la calidad del aire, especialmente en las zonas urbanas. Estas condiciones también representarían desafíos para el suministro de agua y diversos sectores productivos.
Ante este panorama, la Coordinación Nacional de Protección Civil informó que mantiene un monitoreo permanente de la evolución del fenómeno y ha reforzado medidas preventivas, como la actualización de mapas de riesgo, el desazolve de ríos y drenajes, la preparación de refugios temporales y la difusión de recomendaciones para reducir los posibles impactos en la población.