El sistema de salud de Cuba atraviesa una de las crisis más severas de las últimas décadas, marcada por la escasez de medicamentos, equipos médicos fuera de servicio y hospitales que operan con recursos limitados. Pacientes y trabajadores sanitarios denuncian que la falta de insumos básicos dificulta la atención médica y retrasa diagnósticos y tratamientos, mientras la infraestructura hospitalaria muestra un creciente deterioro.
Entre los principales problemas destacan los equipos de diagnóstico descompuestos, la insuficiencia de reactivos para realizar análisis clínicos y las largas listas de espera para cirugías y consultas especializadas. La situación también afecta a las ambulancias y al suministro eléctrico, factores que complican aún más el funcionamiento de los centros de salud y la atención de emergencias.
A esta problemática se suma el agotamiento del personal médico. Muchos profesionales trabajan jornadas prolongadas para cubrir la falta de especialistas, mientras otros han optado por abandonar el sistema o emigrar en busca de mejores condiciones laborales. Esta reducción de personal ha incrementado la presión sobre quienes permanecen en hospitales y clínicas del país.
Las autoridades cubanas atribuyen parte de la crisis a las dificultades económicas y a las restricciones que afectan la adquisición de combustible, medicamentos y tecnología médica, mientras diversos especialistas consideran que también influyen problemas estructurales acumulados durante años. En este contexto, el sistema sanitario enfrenta el desafío de mantener la atención a millones de personas en medio de un escenario de recursos cada vez más limitados.