El Comiteco, una bebida que por décadas se mantuvo en la tradición local de las tabernas de Comitán, ha dado un salto histórico hacia el mercado de alta gama. Con botellas de diseño que ya alcanzan precios de hasta más de 800 pesos, este destilado chiapaneco no solo conquista paladares internacionales, sino que blinda su origen a través de la Identificación Geográfica Protegida.
•Un destilado único en su clase•
A diferencia del tequila o el mezcal, el Comiteco posee una identidad técnica que lo separa de cualquier otra bebida en la República Mexicana. Según explica Luz María Cruz Rodríguez, integrante del Consejo Promotor Mexicano del Comiteco, su base es un agave endémico de la meseta Comiteco-Tojolabal.
“Es una bebida, es un destilado a base de un agave endémico de la región… no podemos hacer comparación ni con un tequila, ni con un mezcal. De hecho, tiene su peculiaridad”, señaló Cruz Rodríguez, destacando que incluso ya existen marcas con la capacidad de exportar fuera del país.
•El “escudo” de los nueve municipios•
Uno de los mayores logros para la industria local ha sido la consolidación de su zona de origen. Gracias a la Identificación Geográfica Protegida, el Comiteco cuenta con una delimitación territorial que garantiza su calidad y autenticidad. Esta zona abarca actualmente nueve municipios clave:
•Comitán de Domínguez
•Tzimol
•La Independencia
•Las Margaritas
•La Trinitaria
•Las Rosas
•Chanal
•Socoltenango
•Amatenango del Valle
El renacimiento de esta bebida no solo es un tema de prestigio, sino un motor de bienestar social. Se estima que actualmente cerca de 300 familias se ven beneficiadas directamente por la producción y comercialización del destilado.
En cuanto al valor comercial, el mercado se ha diversificado. Dependiendo de la casa destiladora y el tiempo de maduración (blancos, reposados o añejos), los precios varían significativamente.
“Estamos hablando quizás de una, digamos la más cara, unos 800 pesos más o menos”, detalló la representante del Consejo Promotor.
Hoy, el “espíritu de la meseta” vive una segunda época de oro. Gracias a la coctelería de autor y la adopción de las nuevas generaciones de chefs, el Comiteco ha pasado de las garrafas de plástico a las barras más exclusivas, demostrando que la tradición chiapaneca tiene el potencial de competir con los destilados más finos del mundo.