México ocupa el segundo lugar mundial en diversidad de reptiles del mundo, y en las zonas Selva, Norte y Soconusco de Chiapas, es donde más muertes por mordedura de serpiente se registran, que coincide con la presencia de la Nauyaca real, la especie más peligrosa del sureste de México, que habita las selvas y sierras, y es que el 44 por ciento del total de mordeduras corresponden a esta especie, de total de 250 accidentes registrados al año aunque podrían ser más, señaló Alfonso Suárez, especialista en toxinología y responsable del servicio médico del Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT).
“Tenemos 117 especies de serpientes no venenosas pero que muerden también, nos espantan y se siente que vamos a morir, no nos vamos a morir, pero sí nos espantaron mucho, y tenemos 21 especies de serpientes venenosas, digamos que pocas en relación con todas las demás, entonces nos llegan muchas mordeduras, y muchas mordeduras llegan a los médicos tradicionales, a los brujos, y entonces también ellos lo tratan, ellos son tratantes de mordeduras”.
El especialista explicó, que las nauyacas, cascabeles y cantiles, por ejemplo, pertenecen al grupo de las víboras, mientras que la coralillo se distingue por los efectos de su veneno, pero ambos tipos pueden ser muy peligrosos y requieren atención inmediata.
“El veneno de las coralillos es exclusivamente neurotóxico, no va a destruir ningún tejido ni va a inflamar ni va a haber hemorragias, va a haber parálisis, y la otra, las víboras sí tienen un veneno destructor de proteínas, destruyen glóbulos rojos, destruyen los vasos sanguíneos, interfieren en la coagulación de la sangre”.
La mordedura de una víbora venenosa se caracteriza por la presencia de dolor que aumenta, las huellas de los colmillos, ampollas, hemorragias, necrosis de tejidos e insuficiencia renal, por lo que resaltó que es muy importante acudir a urgencias médicas de manera inmediata para recibir el antídoto necesario y evitar un desenlace fatal.
Notinúcleo / Alejandra Orozco Ardines