El gobierno de Cuba denunció que alrededor de siete mil contenedores con alimentos, medicamentos y dispositivos médicos permanecen detenidos en distintos puertos del mundo. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que los cargamentos ya fueron contratados y pagados, pero no han podido llegar a la isla debido a las presuntas presiones y amenazas ejercidas por Estados Unidos sobre empresas navieras.
Según las autoridades cubanas, esta situación está agravando las dificultades que enfrenta la población, especialmente por la falta de alimentos y productos médicos. Rodríguez señaló que las medidas estadounidenses buscan aumentar la presión económica sobre Cuba y calificó sus consecuencias como un castigo que afecta directamente a la población. El gobierno de la isla sostiene que estas acciones están provocando mayores problemas de abastecimiento.
La situación también ha afectado al transporte marítimo. Las empresas CMA CGM y Hapag-Lloyd suspendieron en mayo sus servicios de carga hacia Cuba. Posteriormente, CMA CGM reanudó parcialmente sus operaciones, pero únicamente para transportar algunos alimentos, medicamentos e insumos médicos, mientras otras mercancías adquiridas por Cuba continúan retenidas en diferentes puertos.
Además, Cuba aseguró que las restricciones han impedido la llegada de piezas y equipos destinados a proyectos de energías renovables. Las autoridades cubanas consideran que las condiciones impuestas a las empresas que comercian con la isla son ilegales y contrarias a las normas del comercio internacional. El gobierno de Cuba insiste en que las presiones sobre las navieras están profundizando la escasez y dificultando todavía más la situación económica y social del país.