Aunque mucho se habla de la muerte y hasta se celebra, en México, la población se encuentra poco preparada para la muerte de un ser querido y como consecuencia puede representar un problema económico.
Actualmente, los panteones municipales de Tuxtla Gutiérrez; el Panteón Municipal y el Panteón Jardín San Marcos, están saturados, así lo han reiterado autoridades municipales desde –al menos los últimos cuatro años-, y es que ambos camposantos, tienen más de 52 mil tumbas ocupadas.
Ante esto, una opción para nuevos entierros es la venta de tumbas antiguas o la construcción de nichos y gavetas de manera vertical. O bien, la cremación, cuyos costos pueden ir de 15 mil a 20 mil pesos, pero este costo podría incrementar dependiendo de la urna que la familia elija.
“Nos hacemos la idea cuando nuestro familiar está enfermo, pero nos sorprende cuando no estaba enfermo y fallece, deberíamos estar preparados… podríamos estar preparados al comprar algún paquete de funeraria, para que no estemos corriendo a la mera hora o tener dinerito guardado”.
“¿Sería viable anticipar el gasto? -así debería ser pero no lo pensamos, no tenemos ese pensamiento, esa cultura, de pensar en la muerte hasta la hora que nos llega”.
Actualmente, los gastos funerarios pueden ir de los 30 mil pesos hasta los más de 100 mil pesos, dependiendo del presupuesto de cada familia, el paquete que decidan contratar y si se opta por una sepultura o una cremación.
Para que la persona fallecida reciba una sepultura tradicional, familiares deben adquirir un predio (en caso de no tenerlo), el cual puede costar entre 10 a 15 mil pesos (en un panteón público), mientras que, en un privado, los costos oscilan entre 75 mil y 90 mil pesos.
Informa: Lizbeth Leyte