La apicultura en Chiapas atraviesa uno de sus momentos más complicados. Productores de miel aseguran que el cambio climático, los incendios forestales, la deforestación y la comercialización de miel adulterada están poniendo en riesgo una actividad que, durante décadas, ha sido el sustento de cientos de familias.
Ignacio Rafael Lazo, representante de un grupo de apicultores explicó que actualmente no es temporada de cosecha, sino de mantenimiento de las colmenas, justo cuando comienzan las lluvias y disminuye la floración.
Sin embargo, el panorama se complica por factores ambientales. Los productores señalaron que los incendios forestales y el uso indiscriminado de agroquímicos, especialmente el glifosato, representan una de las principales amenazas para las abejas y la producción de miel.
A estos problemas se suma la competencia desleal de la miel adulterada. Los apicultores estiman que ocho de cada diez productos que se comercializan como miel en el mercado contienen jarabe de maíz de alta fructosa, lo que desplaza a los productores que ofrecen miel natural.
Además, lamentaron que en México el consumo de miel siga siendo muy bajo. Mientras un mexicano consume apenas entre 250 y 300 gramos al año, en otros países el consumo supera un kilogramo al mes, lo que limita aún más las oportunidades de venta.
Los productores también advirtieron que la actividad enfrenta un problema generacional, ya que cada vez son menos los jóvenes interesados en dedicarse a la apicultura debido a la baja rentabilidad económica.
Actualmente, la cooperativa comercializa un kilogramo de miel orgánica en aproximadamente 200 pesos, producto certificado como sustentable por provenir de un Área Natural Protegida.
Los apicultores recuerdan la importancia de valorar la miel natural y consumir productos certificados, recordando que la miel no solo es un alimento, sino también un producto con propiedades nutracéuticas y medicinales.
Notinúcleo / Víctor Pérez