Además de la situación de pobreza y desnutrición que se presenta en el sureste del país, hay grupos más vulnerables que necesitan apoyo para poder llevar comida a su mesa todos los días, que buscan subsidios o programas para acceder a los alimentos, como quienes integran el padrón de los bancos de alimentos.
“Tenemos grupos vulnerables de diabéticos, de personas con enfermedades raras, tenemos una señora que tiene Takayasu que solo dos en México tienen esta enfermedad, tenemos personas con discapacidad, una asociación que todo el año tiene personas con discapacidad”.
A esta institución acuden quincenalmente familias como la de doña Paty, quien es ama de casa y no tiene cómo solventar lo básico, por lo que se inscribió al padrón y recibe productos de la canasta básica en buen estado a un costo muy accesible.
“¿Cada cuánto viene al banco de alimentos? Cada 15 días… y ¿en cuánto le sale por ejemplo un paquetito, una despensa? 260… Es bastante ahorro, a comparación de lo que uno se gasta a veces en el súper…
Y es que, en el primer semestre del 2026, el costo de la canasta básica en Chiapas aumentó en promedio 8 por ciento, es decir, a cada persona le cuesta dos mil 599 pesos en zonas urbanas y mil 966 pesos en zonas rurales, de acuerdo con las últimas cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), lo que se traduce en que, aunque el salario mínimo haya incrementado a 315 pesos diarios, no alcanza para comer todos los días.
Notinúcleo / Alejandra Orozco Ardines.