El crecimiento urbano avanza rápidamente en Palenque, Chiapas, un municipio reconocido por su riqueza natural y biodiversidad. Sin embargo, esta expansión trae consigo serias consecuencias para la fauna silvestre que habita en la zona.
JAIRO SÁNCHEZ / BIÓLOGO
“Y al momento de que los asentamientos urbanos se van creando en Palenque, Chiapas o los nuevos desarrollos, pues con ello trae también algunas afectaciones. Esto es la fragmentación del hábitat, que significa quitarle el refugio a los animales, quitarle la zona de descanso, zonas de alimentación… Las especies prioritarias en Palenque son las que están en peligro de extinción, y dentro de las que tenemos aquí en la zona urbana están el mono saraguato, aullador negro, y la guacamaya roja escarlata. Ambas especies están en peligro”.
El mono saraguato —conocido también como aullador negro— y la guacamaya roja escarlata, íconos de la selva chiapaneca, enfrentan una amenaza silenciosa: el avance de calles, fraccionamientos y edificios que invaden su hábitat natural.
La fragmentación del hábitat no solo limita el espacio físico para estas especies, también interrumpe sus rutas naturales de alimentación y reproducción, volviéndolos más vulnerables a accidentes, enfermedades y conflictos con humanos.
Expertos y conservacionistas insisten en la necesidad de crear corredores biológicos, proteger áreas verdes y promover una planeación urbana responsable que considere el equilibrio ecológico.
Proteger a estas especies no es solo un acto de conservación, es también asegurar que Palenque siga siendo un pulmón verde y hogar de la vida silvestre que le da identidad y riqueza natural a Chiapas.
Para notinucleo Daniela Grajales.