Para el sector empresarial, uno de los retos actuales es cambiar la manera en que se prepara a los jóvenes para enfrentar el mundo laboral y, especialmente, para emprender.
Durante el foro “Futuro del Futuro”, realizado en Ciudad de México con la participación de más de 500 jóvenes de 364 universidades del país, se puso sobre la mesa una problemática: mientras la formación académica suele enfocarse en evitar los errores, la vida profesional exige aprender a enfrentarlos.
Desde esta perspectiva, el reto no solamente está en preparar a los jóvenes para conseguir un empleo, sino en generar las herramientas necesarias para que puedan desarrollar sus propias ideas y convertirse en emprendedores.
Una de las alternativas planteadas es el Nido Empresarial, programa que actualmente trabaja con universidades de distintas partes del país y que suma más de 2 mil 700 egresados, quienes reciben acompañamiento para fortalecer sus proyectos.
El objetivo es que quienes decidan emprender no tengan que hacerlo completamente solos. La capacitación, las mentorías y el acompañamiento empresarial pueden convertirse en herramientas para transformar una idea en un proyecto viable.
Más que evitar que los jóvenes fallen, la apuesta es enseñarles a qué hacer después del fracaso: analizar, corregir, volver a intentarlo y convertir una experiencia negativa en una oportunidad para mejorar.
Porque en el mundo empresarial, una caída no necesariamente representa el final de un proyecto; en muchos casos, puede ser el primer paso para aprender a construirlo mejor.
Notinúcleo / Víctor Pérez