Desde que era joven, Marisela Dávila sabía que quería ser maestra, profesión que desempeñó por 28 años en la escuela primaria Eliseo Palacios, donde fue parte de la formación y la vida de decenas de generaciones de estudiantes.
“Empecé joven, como 20 años, para mi fue una decisión tan bonita, porque traía ese don de que me encantaban los niños, educar a niños, hasta la fecha, cuidé niños durante muchos años, sobrinos sobre todo, qué dicha tuviera que ustedes los entrevistaran para que ellos dijeran que clase de persona era la profesora Marisela, que verdaderamente nos enseñó”
Sin embargo, la vida le puso una dura prueba por delante al perder a su hija muy joven, por lo que tuvo que retirarse antes de tiempo, aunque le hubiera gustado continuar en este camino.
(Cortar la parte donde se distrae o se traba y se queda callada)
“Lo más bonito es hacer de un niño un hombre para bien, un hombre que se dedique a ser una persona que tenga que llevar a su hogar sus buenos conocimientos, su buen comportamiento”
Marisela considera que la educación ya no es como antes, pues hace falta que los padres se involucren más en la crianza desde el hogar, y no dejar todo en manos de la escuela, además de otros retos que le tocaron en el camino.
“Lo más difícil es poder convivir con niños de la tarde, niños tan hermosos pero difíciles por la educación que llevaron en su casa”
Por ello, invita a los padres a poner a sus hijos en primer lugar, y a sus colegas docentes a seguir con esta noble labor.
“Una persona no es rica porque tenga mucho dinero, sino porque tiene educación, los conocimientos enriquecen, para mí eso es lo más valioso”
A todos los maestros y maestras, en activo o jubilados, muchas felicidades en su día.
Para Notinúcleo, Alejandra Orozco Ardines