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Bután, con un solo muerto por COVID-19 y toda la población vacunada, es un ejemplo de cómo evitar una pandemia

Con solo 1200 casos desde que comenzó la pandemia, el país asiático ha derrotado en toda la regla al virus con el distanciamiento social, las cuarentenas y ahora la vacunación, hecha en apenas dos semanas, pero no exenta de dificultades debido a la distribución geográfica de su población. En una entrevista con Noticias ONU, el representante de la Organización en Bután nos desgrana las razones del éxito de una nación enclavada entre China e India.

Bután es país asiático de poco más de cerca de ochocientos mil habitantes y conocido habitualmente porque mide su riqueza en términos de felicidad y no de Producto Interior Bruto. Por ingresos económicos estrictamente, está considerado como uno de los más países menos adelantados.

La gente usa su sentido común (…) y hay una aceptación muy amplia de que estos son tiempos desafiantes.

Sin embargo, a diferencia de los más ricos, ha sido capaz de contener la pandemia de COVID-19 de manera excepcional. En una entrevista con Noticias ONU, el representante de las Naciones Unidas en Bután, Gerald Daly, nos explica cómo el país ha logrado semejante hito con ayuda de la Organización.

¿Cómo ha sido la campaña de vacunación contra COVID? 

Bután es un país ejemplar en el mundo en la forma en que responde al COVID-19. Hicimos la vacunación de toda la población elegible de más de 530.000 personas. La primera dosis fue un regalo de la India, de la vacuna AstraZeneca. Y la ONU ayudó con la promoción y el apoyo de la cadena de frío. 

Hubo una muy buena sensibilización de la gente dirigida por el Ministerio de Salud y apoyada por la oficina del Primer Ministro en la televisión y las redes sociales. El propio Primer Ministro fue una de las primeras personas, de hecho, fue la primera persona en ser vacunada.

Una de las características de Bután es el hecho de que existen muchas y distintas comunidades viviendo en áreas geográficas remotas. El gobierno de Bután decidió acercarse a todas estas ellas de una forma coordinada y pudo llegar a esas zonas remotas gracias al uso de helicópteros que trasportaban las vacunas, que después los trabajadores de salud distribuían a pie, a veces caminando de aldea en aldea, a través del hielo y la nieve.

¿Parece que hay un equipo nacional de voluntarios que también han jugado un papel clave?

Los voluntarios son también un elemento muy importante en el éxito de Bután, ya que ayudan al Ministerio de Salud, por ejemplo, dando apoyo logístico en los programas de vacunación. Asisten con la gestión de las instalaciones de cuarentena y también con la distribución de alimentos y suministros vitales durante los cierres. De hecho, ayudan de manera muy eficaz a aplicar las medidas de cuarentena.

Se trata de un programa que comenzó hace aproximadamente tres o cuatro años. Luego, con la aparición de la COVID-19, la gente se dio cuenta de que se necesitaba poder apoyar al Ministerio de Salud, y a otros ministerios, por lo que fortalecieron y reforzaron el esquema de voluntariado.

Los voluntarios reciben capacitación, pero es muy limitada. La acción se centra en su voluntad de trabajar juntos en apoyo del Gobierno y Su Majestad. También reciben un pequeño estipendio, por lo que algunos desempleados se han unido al programa de voluntariado. Como resultado, ahora son muy efectivos, y de hecho, son uno de los factores clave del éxito en la capacidad para responder de manera tan efectiva a COVID-19

¿Cuál es la situación general de COVID-19 en el país? ¿Y cuáles son algunas de las principales medidas de control?

Hasta ahora, Bután solo ha contado con 1200 casos confirmados, una sola muerte, y 1030 recuperaciones. Tampoco ha habido ninguna infección entre los trabajadores de la salud.

Tenemos una larga frontera con varios países, incluidos China e India. En tiempos normales, hay bastante movimiento a través de la frontera. Pero en estos tiempos de cuarentena, en estos tiempos de COVID-19, estamos en una era de restricción de cuarentena muy elevada. Nos estamos asegurando de que haya muy, muy poco tráfico a través de la frontera, y de que cualquier tráfico que vaya y venga a través de la frontera pase por varios niveles de restricciones de cuarentena. 

Por eso, nos ocupamos de los desafíos de la infección a través de las fronteras garantizando fronteras increíblemente estrechas. Cualquiera que ingrese al país debe hacer una cuarentena de 21 días.

Debo decir que existe un compromiso real con el distanciamiento social. Las autoridades del país junto con la ONU nos hemos asegurado de que se proporcionen equipos de protección personal en todas partes. Nos aseguramos de que las reuniones se mantengan muy, muy bajas. Y siempre que hay pequeños brotes de transmisión, se bloquean esas áreas específicas.

Cuando se decretan los cierres, en primer lugar, se hacen a nivel subnacional en los llamados Dzongkhags, lo que en algunos otros países se llaman distritos. Dependiendo de la gravedad de esa situación, el cierre puede durar siete, diez o 21 días. Cuando se decreta una cuarentena, por ejemplo, en la ciudad de Thimphu, la gente puede ir a un número limitado de tiendas, aproximadamente tres, dentro de su propia pequeña área de la ciudad. Y solo tendrán la capacidad de acceder a esas tiendas durante aproximadamente una hora al día. Y, obviamente, tendrán que llevar protección completa, todo el mundo llevaría protección total todo el tiempo.