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El FMI ha descartado una recesión de la economía global para este 2023. La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, ha participado en la última jornada del Foro de Davos, donde se ha mostrado cauta sobre la recuperación económica. La mandataria no espera “una mejora drástica” de la actual previsión de crecimiento, que se mantiene en 2.7%.

Georgieva ha reconocido que su impresión es “algo mejor que hace un par de meses”, aunque todavía no es “completamente optimista”. No obstante, el crecimiento de China, que resurge tras el fin de sus estrictas políticas contra el coronavirus, y “la mejora de la inflación”, son buenos indicadores. La buena situación del mercado laboral también es un soplo de aire fresco para los pronósticos de los próximos meses.

La dirigente ha advertido de los posibles efectos de la guerra de Ucrania en la economía internacional. La interrupción de las cadenas de suministro, una de las consecuencias que ha impactado de lleno en el comercio de muchos países, es uno de los riesgos que puede revertir los alentadores vaticinios del FMI.

Según el FMI, el potencial económico de China es fundamental para impulsar el crecimiento a escala global. Las duras restricciones que el gigante asiático mantuvo vigentes hasta hace apenas un mes para hacer frente a la expansión de la covid pronosticaban un periodo “negativo” para el desarrollo del país, que habitualmente supera las cifras mundiales de crecimiento del mercado.

Con este giro de guion, Georgieva fija en 4.4% las previsiones de crecimiento para la economía china, casi dos puntos por encima de la proyección internacional.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), que esta semana ha reiterado en el Foro de Davos que la inflación “sigue en niveles muy altos”, ha reconocido también “ciertas mejoras y ha admitido que la situación “no es tan mala como se temía”, aunque el ejercicio 2022 ha sido “extremadamente raro”, con tasas de crecimiento.