Las guerras, los conflictos geopolíticos y las interrupciones en los mercados energéticos representan una amenaza para los avances logrados en la reducción del hambre a nivel mundial, advirtió el presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Álvaro Lario. De acuerdo con un nuevo informe de las Naciones Unidas, aunque el número de personas que padecen hambre ha disminuido ligeramente en los últimos años, millones continúan en situación de inseguridad alimentaria y las perspectivas siguen siendo preocupantes.
El informe señala que el aumento en los precios de la energía y los fertilizantes, provocado por conflictos internacionales y tensiones comerciales, eleva los costos de producción agrícola y encarece los alimentos. Esta situación afecta principalmente a los pequeños productores y a las familias de bajos ingresos, que enfrentan mayores dificultades para acceder a una alimentación suficiente y nutritiva.
Las agencias de la ONU también alertan que el cambio climático agrava la crisis alimentaria mediante sequías prolongadas, inundaciones y olas de calor que reducen la producción agrícola. Además, África se ha convertido por primera vez en la región con el mayor número de personas que padecen hambre, reflejando la vulnerabilidad de sus sistemas alimentarios y la necesidad de incrementar las inversiones en infraestructura y agricultura sostenible.
Ante este panorama, el FIDA y otras agencias internacionales hicieron un llamado a fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios, apoyar a los pequeños agricultores e impulsar políticas que garanticen el acceso a alimentos saludables. Los especialistas advirtieron que, sin medidas coordinadas para enfrentar los conflictos, los choques energéticos y los efectos del cambio climático, será difícil cumplir con el objetivo de erradicar el hambre para 2030.