La ciudad de Nueva York anunció la publicación de miles de documentos relacionados con la calidad del aire después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Los archivos, que suman más de 170 mil páginas, contienen información sobre los riesgos para la salud, la contaminación y las decisiones tomadas por las autoridades tras el derrumbe del World Trade Center. La divulgación ocurre antes del 25 aniversario de los ataques, en los que murieron 2 mil 977 personas.
La publicación de estos documentos forma parte de un acuerdo con 9/11 Health Watch, organización que representa a víctimas y que emprendió acciones legales para conseguir que la información fuera pública. Los archivos podrían ayudar a determinar qué sabían las autoridades sobre la presencia de sustancias tóxicas en el aire, cuándo tuvieron conocimiento de los riesgos y qué medidas tomaron para responder a las preocupaciones de la población.
Algunos de los documentos podrían involucrar a las administraciones de los exalcaldes Rudy Giuliani y Michael Bloomberg. Los registros incluyen discusiones sobre los riesgos para la salud y posibles responsabilidades legales, además de preocupaciones expresadas por residentes del Bajo Manhattan. Sin embargo, la existencia de estos documentos no demuestra por sí sola que todos los funcionarios conocieran la magnitud de las consecuencias sanitarias o que hubiera una estrategia coordinada para ocultar información.
Las consecuencias del 11-S se extendieron durante décadas entre personas que estuvieron expuestas al polvo, humo y otros contaminantes de la zona. El programa federal de salud del World Trade Center atiende a sobrevivientes, residentes, trabajadores de emergencia y personal de limpieza, debido a enfermedades respiratorias, cáncer y problemas de salud mental relacionados con la exposición. La nueva documentación podría aportar más elementos para comprender la respuesta de las autoridades y el impacto sanitario que los atentados dejaron en Nueva York.