Esa es una de las apuestas del Festival Malacate, un nuevo espacio que busca reunir a estudiantes, artistas, realizadores y público para fortalecer la producción audiovisual hecha desde el estado.
Su nombre retoma una pieza del telar de cintura donde convergen los hilos; una idea que el festival traslada al encuentro entre quienes forman parte de la cinematografía chiapaneca, así lo explica, la directora de dicho festival, Anette Rodríguez.
“Para nosotros es importantísimo generar comunidad, ese es el principal enfoque del festival, una comunidad intercultural donde se quepan todas las realidades chiapanecas y demostrar que hay talento desde todas estas periferias también.”
Pero la propuesta irá más allá de proyectar películas. Habrá encuentros con directoras y directores, mesas de diálogo y espacios donde nuevos talentos puedan establecer vínculos y discutir qué necesita Chiapas para fortalecer su industria cinematográfica.
Uno de los problemas que buscan poner sobre la mesa es la salida de artistas que no encuentran oportunidades para desarrollar su trabajo dentro del estado.
“Nos gustaría muchísimo que el festival generara un sentido de identidad […] porque creo que hay un proceso muy fuerte de fuga de cerebros. Muchos artistas se van de Chiapas porque no tienen las oportunidades […] queremos que el festival nos pueda ayudar a eso, a conectar con gente que ya pasó por esos procesos.”
El Museo de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez será la sede principal, pero el festival también llegará a San Cristóbal de Las Casas, Tapachula y otros municipios.
Con exhibiciones gratuitas y espacios de encuentro, Malacate busca que las historias producidas desde Chiapas encuentren pantallas, pero también que quienes las crean encuentren razones y oportunidades para seguir haciendo cine desde su propia tierra.
Notinúcleo / Víctor Pérez