El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó un momento de tensión durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, Turquía, al lanzar duras críticas contra varios aliados de la alianza militar. El mandatario expresó su inconformidad por la falta de apoyo que, según dijo, recibió Estados Unidos en su confrontación con Irán y cuestionó la postura de algunos países europeos en materia de defensa.
Trump también arremetió contra España por su nivel de gasto militar, al considerar que no aporta lo suficiente a la OTAN. Además, advirtió sobre posibles represalias comerciales y calificó al país como un socio poco comprometido con las responsabilidades de la alianza, declaraciones que fueron recibidas con cautela por el gobierno español.
Otro de los temas que reavivó la polémica fue Groenlandia. El presidente estadounidense insistió en que la isla tiene un enorme valor estratégico y reiteró su interés en que quede bajo control de Estados Unidos, lo que provocó una rápida respuesta de Dinamarca, cuya primera ministra afirmó que Groenlandia “no está en venta” y defendió la soberanía del territorio.
Pese al tono confrontativo de sus declaraciones, la cumbre continuó con reuniones entre los líderes aliados para abordar temas de seguridad, defensa y cooperación internacional. Las diferencias expuestas por Trump evidenciaron las tensiones internas dentro de la OTAN, en un contexto marcado por los conflictos en Medio Oriente y la creciente preocupación por la estabilidad internacional.