Ya se dan los primeros pasos en la tendencia del manejo y control del agua en la Capital del estado para reducir los riesgos de inundaciones, tal como los últimos que se han presentado con la lluvia fuerte del fin de semana, sostiene Romeo Palacios Suárez, presidente electo de la Asociación Nacional de Profesionales de Resiliencia Capítulo Chiapas.
En este contexto, aseguró que se ha logrado incorporar al Reglamento de Construcción de Tuxtla Gutiérrez el concepto de impacto pluvial, por lo que las nuevas edificaciones, desarrollos y viviendas ya no pueden verter sus aguas directamente a las calles, sino que tienen que hacer obras dentro de la propiedad para poder retener, controlar, infiltrar el agua de lluvia.
El impacto pluvial se presenta cuando urbanizamos, talamos, desmontamos. Aquella agua que se infiltraba en condiciones naturales, por las acciones de urbanización ya no se infiltra y escurre, refirió.
Ahora para una autorización de licencia de construcción en Tuxtla Gutiérrez tendrán que presentar estudio hidrológico de impacto pluvial, para poder hacer las obras pertinentes y no impactar aguas abajo. Con ello se reducirá el riesgo de inundación.
Asimismo, dijo que recientemente en el Colegio de Ingenieros Civiles de Chiapas, de donde es miembro, terminar una especialidad Sistema de Manejo y Control Integral del Agua, Impacto Pluvial, donde se capacitó a un grupo de ingenieros civiles para que tengan la capacidad técnica de hacer los estudios que se requerirán con el nuevo reglamento de construcción de fecha 28 de diciembre de 2022, para dar respuesta a dicha demanda.
De igual manera, se han hecho algunos estudios, propuestas en algunos nuevos desarrollos. Se han hecho el diseño, los cálculos hidrológicos de estas estructuras para retener, contener e infiltrar el impacto pluvial.
También, han propuesto algunas estructuras de control para poder controlar y regular el agua, y hay en puerta una propuesta del manejo del agua, porque el problema de las inundaciones obedece a que cada vez tenemos menos superficies libres de construcciones, edificaciones que impiden que el agua se infiltre.
Hace falta mucho por hacer en este tema, por lo que también desde el Colegio de Ingenieros Civiles de Chiapas se ha propuesto la construcción de estructuras de control de flujo de agua en la parte alta de la cuenca del Río Grijalva. Puso de ejemplo, el arroyo de Bambú, localizado atrás de la Fiscalía General del Estado, donde continuamente hay inundaciones. Ahí se ha propuesto construir una estructura de control, que son como pequeñas represas filtrantes.
Este tipo de obras ya se presentó ante el presidente municipal de Tuxtla, para darle solución y revertir el efecto que provoca la tala de bosques en la reserva natural Cañón del Sumidero y sus inmediaciones, puntualizó.
Informa: Cosme Vázquez