En México, la diabetes, la obesidad y la desnutrición continúan representando un importante problema de salud pública. A diez años de la declaratoria de emergencia epidemiológica por diabetes, obesidad y sobrepeso, los fallecimientos relacionados con estos padecimientos no han disminuido de manera significativa. Esto demuestra que, a pesar de las medidas implementadas, estas enfermedades siguen afectando gravemente a la población.
De acuerdo con datos del INEGI, entre 2016 y 2025 más de 1.2 millones de personas murieron por diabetes, obesidad, otras formas de hiperalimentación o desnutrición. La diabetes fue la principal causa dentro de este grupo, con más de 1.1 millones de fallecimientos. Además, durante los años más fuertes de la pandemia de COVID-19, la tasa de mortalidad por diabetes aumentó considerablemente.
El problema no afecta de la misma manera a todos los estados del país. Veracruz, Ciudad de México y Tabasco registraron algunas de las tasas más altas de mortalidad por diabetes durante la década analizada. En cuanto a la desnutrición, Oaxaca presentó la tasa más elevada, seguido por Veracruz y Morelos, lo que refleja que México enfrenta al mismo tiempo problemas relacionados con el exceso y la falta de una alimentación adecuada.
Estas cifras muestran la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y atención de enfermedades crónicas, así como mejorar la alimentación y promover hábitos saludables desde la infancia. La diabetes, la obesidad y la desnutrición pueden convertirse en problemas de larga duración y causar consecuencias graves si no se atienden oportunamente. Por ello, la situación representa un reto para las autoridades y para la sociedad, que deben trabajar en conjunto para reducir estas llamadas “muertes silenciosas”.