Quisiéramos ser portadores de buenas noticias, pero a partir de enero de 2017, algunos cambios derivados de las reformas estructurales y otros que tradicionalmente se deciden en diciembre para entrar en vigor el primer día del año siguiente, no son nada prometedores.
Estamos hablando de la “liberación” de los precios de las gasolinas y el diesel que son consecuencia de las modificaciones a la ley energética y de los salarios mínimos que hoy en día solo sirven de referencia para la aplicación de multas.
Pero vamos por partes: los precios de los combustibles estarán sujetos a la oferta y la demanda. Es decir, que Pemex y las dependencias oficiales se desentenderán de lo que pase en el mercado y eso significará que variará el costo entre una gasolinera y otra aun estando en la misma ciudad o estado y que el consumidor no tendrá ninguna garantía de cuánto requerirá para llenar el tanque de su vehículo de un día para otro.
En cuanto a los salarios que también se aplicarán a partir del primer día de enero próximo, traducido a números actuales, será menor que en el presente. Es cierto que subió un 9.64 por cierto, como no había ocurrido en los últimos veinte años, pero en nada favorece…
Veamos por qué: para este 2016 el salario mínimo fue de 73.04 equivalente a 4.40 dólares y para 2017 será de 80.04 pesos o sea 3.90 dólares. La pregunta obligada entonces salta a nuestra mente… ¿bajó o subió nuestro salario mínimo? Porque no olvidemos que los vaivenes de nuestra moneda frente a la de los vecinos del norte, determinan nuestro poder de compra.
Conclusión: los cambios que se avecinan no son nada halagüeños y ya están “a la vuelta de la esquina”. Así que debemos prepararnos para apretarnos más el cinturón, porque la famosa “cuesta de enero”, seguramente se prolongará durante todo el año…