Pareciera que en las últimas horas, dos conflictos entre sociales, políticos y hasta de grilla, están escalando hasta retumbar en el llamado círculo rojo.
Uno de ellos, por obvias razones, es la huelga de hambre que lleva a cabo un grupo de enfermeras, que por cierto está rompiendo record pues están llegando al día número 9.
Y el segundo, el caso Chenalhó, que el fin de semana pasado cobro más víctimas, entre heridos y muertos.
Indudablemente en estos dos asuntos de la agenda estatal se aprecia un manejo muy importante en términos mediados que en cuestión de minutos u horas le da la vuelta al país entero y por supuesto, traspasa fronteras.
En el caso de las enfermeras, pese a que ya les cumplieron las peticiones iniciales, incluyendo la separación de sus cargos tanto del director, como del administrador del nosocomio, que por cierto no estaba dentro del pliego petitorio, ahora salieron con que quieren hasta la cabeza del secretario de salud.
Y en el tema de Chenalhó, sigue la factura de muertos y heridos como los del fin de semana bajo el pretexto de un lio de tierras.
Para muchos, estos dos conflictos, ya contienen cuantiosos elementos tóxicos que los han contaminado y por ende, se vuelven muy peligrosos porque no tienen llenadora, así se ha apreciado en las últimas semanas llevándose de corbata a gente inocente y de buena fe.
Ahora solo faltaría corroborar de quienes son las manos que mecen estas dos peligrosas cunas, para entender los alcances de tales escenarios y los mezquinos intereses que persiguen…