Ha transcurrido un mes desde que debió iniciarse el ciclo escolar 2016-2017 y una semana del levantamiento del plantón que mantenía el magisterio disidente en la plaza central de Tuxtla Gutiérrez y hasta hoy, la impartición de clases no ha vuelto a la normalidad.
Los maestros han regresado con los mismos vicios y cometiendo los mismos abusos. Incluso, cualquier pretexto es bueno para no reanudar actividades.
Desde luego que hay escuelas en donde ya están trabajando, pero no es justo que en las restantes los niños y jóvenes sigan perdiendo clases por el capricho y la ambición de sus mentores.
Aún no reanudan labores, entre otras escuelas, en las secundarias: “José Emilio Grajales” de Chiapa de Corzo; “hermanos Serdán” de Tonalá y “Adolfo López Mateos” a medias en Tuxtla Gutiérrez… y el colmo, en la preparatoria número 3 de Tapachula, hicieron firmar un documento a los padres de familia en donde los comprometen a pagar las cuotas de inscripción en octubre próximo, bajo advertencia de que, si no cumplen, sus hijos serán dados de baja.
Acciones como éstas nos demuestran que las autoridades están rebasadas, a menos que impidan que esos acuerdos fuera de la ley y las exigencias de “cooperaciones” dizque voluntarias, se lleven a cabo.
Pero también nos demuestran que para ellos, no fueron suficientes los daños que cometieron durante cuatro meses de plantón, bloqueos carreteros y demás movilizaciones. Parece que los maestros de la CNTE, no se han dado cuenta que están acabando con “la gallina de los huevos de oro”, acostumbrados a trabajar poco y a ganar bien.
Y ahora, por si eso no fuera suficiente, están echándose de enemigos a los padres de familia porque quieren a fuerzas, seguir haciendo negocio con las cuotas escolares que, como se ha dicho hasta la saciedad, no son obligatorias, ¡como si no fue suficiente el dinero que se clavaron del boteo en las casetas de cobro!
Hasta el siguiente comentario.