El brote de ébola en la República Democrática del Congo ha dejado hasta el momento 136 personas fallecidas y al menos 543 casos sospechosos, informó la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las autoridades sanitarias internacionales mantienen máxima alerta ante el avance de la enfermedad en distintas provincias del país africano, donde hospitales y centros médicos enfrentan saturación y dificultades para contener los contagios.
La OMS explicó que el actual brote corresponde a la variante Bundibugyo del virus del ébola, una cepa para la cual todavía no existe una vacuna plenamente eficaz. Expertos internacionales trabajan en el desarrollo de nuevos tratamientos y fórmulas preventivas, mientras brigadas médicas realizan rastreo de contactos, aislamiento de pacientes y campañas de información en comunidades afectadas.
El organismo internacional advirtió que la propagación se complica por la violencia armada, los desplazamientos de población y las limitaciones en infraestructura sanitaria en regiones fronterizas con Uganda y Sudán del Sur. Ante este escenario, varios países reforzaron controles migratorios y vigilancia epidemiológica para evitar una expansión internacional del virus, mientras Estados Unidos y otras naciones emitieron alertas para no viajar a zonas afectadas.