La Organización Mundial de la Salud (OMS) reafirmó su objetivo de poner fin al VIH como una amenaza para la salud pública antes de 2030. Para lograrlo, impulsa estrategias que fortalecen la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso universal al tratamiento antirretroviral, con especial atención a las poblaciones más vulnerables.
La OMS destaca que los avances científicos han permitido que el VIH sea una enfermedad tratable. Gracias a los medicamentos antirretrovirales, millones de personas pueden llevar una vida larga y saludable, además de reducir significativamente el riesgo de transmisión cuando mantienen una carga viral indetectable.
Sin embargo, el organismo advierte que todavía existen desafíos importantes, como el estigma, la discriminación y las desigualdades en el acceso a los servicios de salud. Estas barreras dificultan que muchas personas se realicen pruebas de detección o reciban tratamiento oportuno, lo que pone en riesgo el cumplimiento de las metas para 2030.
Para alcanzar el objetivo global, la OMS hace un llamado a los gobiernos y a la comunidad internacional a mantener la inversión en programas de prevención, educación y atención médica. También subraya la importancia de la cooperación entre países y organizaciones para garantizar que nadie quede sin acceso a servicios esenciales relacionados con el VIH.