Inicio Cultura“La pasión por la música que se convirtió en arte en miniatura”

“La pasión por la música que se convirtió en arte en miniatura”

por Notinúcleo
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En un pequeño taller lleno de trozos de madera, pinceles y guitarras diminutas puestas sobre una mesa, Romeo Javier Cordero transforma su pasión por la música en un arte minucioso. Desde hace casi 50 años, la elaboración de guitarras miniatura se ha convertido en su forma de vida, un oficio que combina precisión, creatividad y, sobre todo, un profundo amor por el rock.

ROMEO JAVIER CORDERO

 “Tengo casi 10 años elaborando guitarras en miniatura, claro empecé con las más pequeñas, mi papá era ingeniero topógrafo pero claro le encantaba la carpintería y ahí empecé, y como no había internet, en revistas buscaba la manera de cómo elaborar las guitarras y en la actualidad ya hay internet y cómo sacar los patrones, tengo más de 36 patrones para elaborar las guitarras en madera y pintado a mano”.

Su historia se remonta a su infancia, cuando el sonido de la madera y las herramientas en la casa lo acercaron al mundo de la creación. Hoy, ese legado familiar se refleja en cada instrumento que fabrica, piezas que reproducen modelos icónicos con una fidelidad sorprendente.

“Soy rockanrolero desde hace mucho tiempo, mi pasión es la música electrónica, de todo… y por eso me enfoqué más a las guitarras de los músicos de ese entonces”.

No solo se trata de guitarras comunes. Romeo también recibe encargos especiales: piezas personalizadas que requieren un nivel de detalle mayor y mucha paciencia.

 “He hecho guitarras personalizadas que me piden, que quieren algún dibujito… La acústica una semana o 15 días, porque tienen mucho detalle, por las pastillas, todo pues”.

Cada miniatura es una obra de artesanía hecha completamente a mano: desde el corte de la madera, el lijado, las pastillas diminutas y las pinturas que dan vida a cada modelo. El precio depende del detalle, pero Romeo aclara:

 “Las acústicas y todo están en 400, como estas que están detalladas, están en 800”.

Su taller se ha convertido en un espacio donde el arte y la música conviven. Para muchos, estas guitarras miniatura son un objeto decorativo; para otros, un homenaje a la historia del rock. Para Romeo, representan un sueño construido entre recuerdos familiares, creatividad y pasión.

Entre patrones, madera y sonidos que inspiran, Romeo Javier Cordero continúa afinando su talento, demostrando que la música no solo se escucha… también se puede sostener en la palma de la mano.

Para NOTINUCLEO Daniela Grajales

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