El precio de la tortilla, pilar de la alimentación mexicana, se encuentra en un complejo estira y afloja en el estado de Chiapas. A pesar de que los costos de producción exigen un aumento, los industriales del sector mantienen mesas de trabajo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural para evitar un impacto directo en los bolsillos de las familias, en el marco del programa presidencial “Maíz-Tortilla”.
“Estamos en pláticas o mesas de trabajo por parte de la SADER, que es la dependencia encargada del acuerdo número 62 de la presidenta Claudia Sheinbaum, que es el programa maíz blanco-tortilla. El kilo de tortilla en promedio está en 24 o 25 pesos, pero su precio real debería ser de 30 pesos por los altos costos de la harina. El consumo de nuestra materia prima y de nuestros insumos ha subido considerablemente, por lo que se tienen que ajustar precios. No es lo mismo un municipio que una ciudad”.
Los productores señalan que la presión inflacionaria no viene solo del maíz, sino de una larga lista de insumos indispensables para la operación diaria de las tortillerías, cuyos aumentos centavo a centavo terminan pesando en las finanzas del negocio.
“Para producir un kilo de tortilla son bastantes requisitos, como es el gas, la luz, la harina, el papel, el grafito, teléfono, gasolina… Entonces, todos esos detallitos son centavos que representan un peso. Por eso se rumoró que se iba a incrementar. Estamos esperando respuesta de la presidenta a través de la SADER. Tenemos pláticas, no estamos peleados con ellos, al contrario, estamos en un estira y afloja tratando de que no se afecte al pueblo”.
A nivel nacional, Chiapas se mantiene como una de las regiones con el costo más bajo de este producto básico, en comparación con otras entidades de la República donde el precio ya alcanzó o superó la barrera de los 30 pesos.
“En otros estados está más caro, está a 30 pesos; lo que es Yucatán está a 30 pesos, en la Ciudad de México hay unos lugares que sí están a 30 o 32 pesos. Chiapas es el estado más económico que da la tortilla. Todas las harinas tienen un precio aproximado de 17 o 18 mil pesos la tonelada, nosotros no tenemos injerencia en esos precios… Ellos dan sus precios fijos y nosotros tenemos que ajustar”.
Ante el panorama de las harineras, los industriales de la tortilla aseguran que buscan alternativas operativas urgentes para amortiguar el golpe económico y garantizar que el consumidor final, la sociedad chiapaneca, no sea la más afectada.
Para NOTINUCLEO informó Daniela Grajales