La expansión urbana desmedida, el desarrollo inmobiliario y la tala han devastado más del 43% de los bosques chiapanecos en los últimos 50 años. Zonas ecológicas clave y reservas naturales del estado sufren presiones severas por el cambio de uso de suelo y los asentamientos irregulares.
La capital chiapaneca enfrenta una severa crisis ambiental por haber deforestado sus reservas naturales circundantes. En las últimas décadas, la mancha urbana ha consumido miles de hectáreas de vegetación en zonas vulnerables como Copoya, El Jobo y el Cerro Mactumactzá, elevando la temperatura de la ciudad y provocando islas de calor, lo mismo ocurre en municipios como San Cristóbal de las casas, la expansión de la ciudad ha provocado la pérdida de más de la mitad de los manantiales de los que se abastece y la degradación irreversible de sus humedales.
Según datos revelados por organizaciones ambientales, en el periodo comprendido entre 2001 y 2020, Chiapas experimentó la pérdida de 644,504 hectáreas de cobertura arbórea, lo que equivale al 13.3% de las cuatro millones 843,996 hectáreas existentes. Esta preocupante disminución se ha traducido en consecuencias ambientales devastadoras, afectando reservas naturales como La Lacandona, El Triunfo y la zona costera de Chiapas.
Notinúcleo / Juan Jesús Toledo