El cambio climático se ha convertido en uno de los principales desafíos para el turismo en México, al provocar fenómenos cada vez más frecuentes e intensos como huracanes, sequías, olas de calor e inundaciones. Estas condiciones afectan destinos turísticos, infraestructura y servicios, además de modificar los patrones de viaje de visitantes nacionales y extranjeros.
Especialistas señalan que playas, arrecifes, bosques y otras áreas naturales que constituyen importantes atractivos turísticos enfrentan riesgos crecientes por el aumento de las temperaturas y la degradación ambiental. La pérdida de biodiversidad y los daños a ecosistemas estratégicos también podrían impactar la competitividad de varios destinos en los próximos años.
Ante este panorama, autoridades y representantes del sector turístico impulsan estrategias de adaptación y sostenibilidad para reducir los efectos del cambio climático. Entre las acciones propuestas destacan el fortalecimiento de la infraestructura resiliente, la protección de recursos naturales y la promoción de prácticas turísticas responsables que permitan conservar los destinos y garantizar su viabilidad a largo plazo.