Con la llegada de la temporada de lluvias, Chiapas comienza a cerrar uno de los periodos más críticos del año: la temporada de incendios forestales. De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Forestal, durante este 2026, la entidad acumuló más de 300 incendios forestales, concentrados principalmente entre los meses de febrero y mayo.
Aunque las lluvias han permitido controlar la mayoría de los siniestros, las autoridades advierten que el reto continúa, ya que gran parte de los incendios registrados tuvieron origen humano.
En Tuxtla Gutiérrez, Protección Civil informó que, si bien el número de incendios fue similar al registrado el año pasado, la rápida respuesta de las brigadas permitió disminuir considerablemente la superficie afectada.
Las zonas con mayor incidencia continúan siendo el norte-oriente de la capital, principalmente Loma Larga, Vida Mejor y los límites del Parque Nacional Cañón del Sumidero, además de áreas colindantes con Chiapa de Corzo.
Sin embargo, a nivel estatal, regiones como la Frailesca, la Sierra y la Selva también concentraron buena parte de las emergencias durante la temporada, debido a las altas temperaturas, la vegetación seca y las actividades humanas.
Para combatir el fuego, Protección Civil de Tuxtla Gutiérrez desplegó 90 brigadistas, quienes trabajaron de manera coordinada con la Comisión Nacional Forestal, Protección Civil del Estado, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y voluntarios.
Especialistas advierten que estos fenómenos se han vuelto más frecuentes e intensos debido al cambio climático y a las actividades humanas que modifican los ecosistemas.
Por ello, las autoridades hacen un llamado a fortalecer la cultura de la prevención y evitar prácticas como la quema de basura o de terrenos, principales detonantes de estos siniestros.
Aunque la temporada de incendios prácticamente concluye en Chiapas, las autoridades recuerdan que la conservación de los bosques y áreas naturales protegidas depende del trabajo conjunto entre gobierno y ciudadanía, ya que proteger los ecosistemas significa también proteger el agua, el aire y la vida de las futuras generaciones.
Notinúcleo / Víctor Pérez