La reaparición del gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) representa un nuevo desafío sanitario para México, 34 años después de haber sido declarado libre de la plaga. Así lo advirtió el Dr. José Pablo Liedo Fernández, investigador de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Unidad Tapachula, durante la conferencia “La historia que debemos conocer: La erradicación del gusano barrenador del ganado”.
El especialista precisó que no se trata de una plaga exótica o de reciente introducción, sino de una especie nativa y endémica del continente americano, documentada desde el año 1700.
Detalló que el parásito provoca miasis y deposita de 10 a 500 huevos en heridas abiertas de los animales.
Las larvas permanecen de 4 a 5 días alimentándose de tejido vivo, dentro de un ciclo vital de 21 días.
Liedo Fernández alertó sobre su alta capacidad de dispersión, pues puede volar 290 kilómetros de forma individual y avanzar más de 2 mil 500 kilómetros al año mediante el traslado no controlado de ganado.
Explicó que su principal vulnerabilidad es reproductiva, ya que las hembras se aparean una sola vez en su vida, lo que permite su combate mediante la Técnica del Insecto Estéril (TIE), que consiste en la liberación masiva de machos esterilizados.
Recordó que México fue declarado libre de la plaga en 1991 tras un exitoso programa bilateral con Estados Unidos.
Ante el avance hacia México, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) activaron protocolos de emergencia.
Como parte de la estrategia, la Planta de Metapa, Chiapas, se reconfigura para producir 100 millones de moscas estériles por semana, que se sumarán a la producción de las plantas de Mission, Texas y COPEG Panamá, para alcanzar una fuerza conjunta de 300 millones semanales.
Además, se evalúa el uso de cepas transgénicas de sexado genético para liberar únicamente machos estériles.
El investigador subrayó que la contención requiere una estrategia de barrido regional de norte a sur, reforzar la inspección en el transporte de ganado, coordinar las acciones sanitarias con corporaciones de seguridad y realizar pruebas continuas de compatibilidad entre moscas de laboratorio y silvestres.
Notinúcleo / Pamela Hernández