Las altas temperaturas que golpean a gran parte del país están dejando afectaciones cada vez más preocupantes, especialmente en personas adultas mayores, quienes enfrentan mayores riesgos de salud durante esta temporada extrema.
Mientras algunas personas jóvenes logran soportar las temperaturas con medidas básicas, en adultos mayores el calor puede convertirse en un enemigo silencioso, capaz de provocar complicaciones cardíacas, deshidratación y crisis relacionadas con enfermedades como diabetes o presión arterial.
Donde muchas personas de la tercera edad continúan trabajando diariamente en calles, mercados y espacios públicos bajo temperaturas sofocantes, con el objetivo de llevar sustento a sus hogares.
Las condiciones empeoran para quienes viven o trabajan bajo techos de lámina, donde el calor se concentra aún más y las sensaciones térmicas pueden ser peligrosas.
De acuerdo con investigaciones recientes, la exposición prolongada a olas de calor y cambios climáticos extremos aumenta significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, principalmente en personas mayores.
A pesar del desgaste físico, muchos adultos mayores continúan vendiendo productos, caminando largas distancias o realizando trabajos pesados bajo el sol, exponiéndose diariamente a golpes de calor y agotamiento.
Pero también hacen un llamado a la ciudadanía a actuar con empatía.
Porque a veces, un simple vaso de agua puede marcar la diferencia para una persona adulta mayor que enfrenta sola el intenso calor en las calles.
Para Notinucleo Víctor Pérez