En el corazón de Tuxtla Gutiérrez, el aroma del cochito, los chiles rellenos y el caldo de pollo todavía guarda historias de familia, esfuerzo y amor. Historias como la de Luz Elva, una mujer reconocida y certificada en la cocina tradicional de Chiapas que ha dedicado gran parte de su vida a preservar los sabores que aprendió desde niña.
Tras jubilarse como maestra hace 25 años, decidió entregarse de lleno a la cocina tradicional, una pasión que nació desde los nueve años gracias a las enseñanzas de su madre.
Para ella, la cocina tradicional representa el amor de las madres chiapanecas que, aun con pocos recursos, encontraban la manera de alimentar a sus hijos y mantener unido el hogar.
Mientras los padres trabajaban para llevar dinero a casa, muchas mujeres transformaban ingredientes sencillos en comidas llenas de sabor, historia y dignidad.
Luz Elva comenta que actualmente muchas personas estén perdiendo la conexión con las raíces y las costumbres culinarias de Chiapas, reemplazando los sabores tradicionales por alimentos industrializados o recetas ajenas a la cultura local.
Por eso, considera importante seguir enseñando a las nuevas generaciones el valor de la comida tradicional, no solo como herencia gastronómica, sino como una forma de honrar a las madres y a la tierra que durante años alimentó a las familias chiapanecas.
Porque detrás de cada platillo típico…
hay una madre enseñando amor entre fogones.
para Notinucleo Víctor Pérez